01 junio 2015 - Debates sobre el desarrollo

Primera infancia

INGRESADA

Todos los niños tienen derecho al desarrollo pleno de sus potencialidades, lo que fue establecido en la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y su consiguiente Convención (1989), ratificadas por la Argentina con jerarquía constitucional. Este es el motivo fundamental que justifica el planteo de CIPPEC, para el cual el rol del Estado es esencial para asegurar la transición hacia un enfoque que coloque a la niñez como centro de sus políticas públicas.

La primera infancia es una etapa crucial, que tiene un fuerte impacto en el desarrollo emocional, físico e intelectual de las personas. Evidencia reciente muestra que muchos problemas posteriores de la niñez, juventud y adultez —desde el fracaso escolar, hasta enfermedades y comportamientos violentos— tienen su raíz en los primeros años de vida. Lo que sucede en la primera infancia dura para siempre.

Se trata de una franja etaria fundamental para el presente y el futuro del país, más aún si se considera que la pobreza en la Argentina está infantilizada: un 27,3% de los niños de entre 0 y 4 años están en situación de pobreza, frente al 10,9% de la población total. Las condiciones de vida precarias atentan contra el buen desarrollo de los más pequeños y suponen una hipoteca inadmisible. Es necesario contar con políticas pú- blicas que limiten la transmisión intergeneracional de la pobreza y sienten las bases para una sociedad más integrada.

Es fundamental tener resueltas las necesidades básicas en los primeros años de vida y, al mismo tiempo, el cuidado de los niños mientras sus padres trabajan. Históricamente, las familias (especialmente las mujeres) se hicieron, y se siguen haciendo, cargo de una parte importante del cuidado de los hijos. Pero en un contexto de desigualdad social y creciente acceso de la mujer al mercado laboral, dejar librado el desarrollo de la primera infancia al contexto, las capacidades y los recursos de las familias supone negar derechos básicos a los niños y reproducir la desigualdad.

Invertir en primera infancia es la mejor decisión que un país puede tomar, ya que permite alcanzar al mismo tiempo objetivos de equidad y de eficiencia. Sumado a los aspectos ya mencionados, la rentabilidad social del gasto en educación preescolar es superior a la de educación escolar y aún mayor que la de educación superior (Heckman y Carneiro, 2003).

Es necesario recorrer gradualmente un camino de esfuerzos políticos, técnicos y fiscales hacia un sistema integral que asegure el goce pleno de sus derechos para todos los niños. Son esfuerzos irrenunciables que nuestro país está en condiciones de afrontar, y que cambiarán no solo el futuro de los más de 3 millones de niños y niñas de entre 0 y 4 años que habitan en la Argentina sino también el de toda la sociedad. La gran mayoría de los países de la región ya priorizó este tema en su agenda política. La Argentina no puede seguir quedándose atrás

1 comentario

  • Nora Elena Tejeda dice:

    Muy bien artículo .. Hay mucho por hacer sin dudas… Trabajo en desarrollo infantil en un Hosp público. Y lo q más preocupa son problemáticas de desconexión X las nuevas tecnologías ( niños muy pequeños mucho tiempo frente a la TV..y solos, sin adultos maternales