15 noviembre 2014 - Debates sobre el desarrollo

Calidad institucional

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Se suele decir que las instituciones políticas en la Argentina son débiles. Para quienes están en la oposición, su debilidad radica en que no limitan la discrecionalidad de las mayorías oficialistas. Otros creen que impiden que quienes ganaron las elecciones alcancen sus objetivos. Esta preocupación es más frecuente en los oficialismos. Opositores y oficialistas tienen razón y señalan diferentes caras de un mismo problema.

Las instituciones fuertes dan respaldo político a la acción de gobierno, reparten el poder adecuadamente y limitan el arbitrio de los oficialismos. En la Argentina, los oficialismos actúan unilateralmente y concentran cargos. Las oposiciones esperan errores y cuando pueden, bloquean. Este modo de hacer política pública solo permite atender los problemas para los que la decisión del Ejecutivo nacional resulta suficiente, pero ofrece un respaldo muy frágil cuando los oficialismos se debilitan electoralmente o cuando se necesita la cooperación de las autoridades provinciales o municipales.

La debilidad institucional tiene resultados concretos: produce políticas públicas insuficientes o efímeras. Los gobiernos solo llegan hasta donde sus capacidades institucionales les permiten intervenir. Desafíos prioritarios como la protección de las niñas y los niños más pequeños, el mejoramiento de la calidad de la educación y la construcción de una infraestructura productiva robusta exceden las capacidades de gobierno que ofrecen las rutinas políticas vigentes.

Fortalecer las instituciones de gobierno tiene dos aspectos fundamentales y prioritarios: mejorar la distribución del poder político y de la responsabilidad por las políticas, y dotar de capacidades a los cuadros de mayor responsabilidad en la administración pública. Estos dos aspectos dependen de un tercero: el fortalecimiento de los partidos políticos. Los partidos políticos fuertes estructuran la relación con los votantes, moderan las tensiones competitivas y permiten celebrar acuerdos con horizontes más extensos. No habrá un esquema de gobierno más eficaz con partidos políticos débiles. La reconstrucción del sistema de partidos demandará más que un período de gobierno pero el reconocimiento de su necesidad es condición del éxito de cualquier programa de fortalecimiento institucional.

 

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